¿Qué le pasa a tu cuerpo durante un ataque de pánico?

¿Qué le pasa a tu cuerpo durante un ataque de pánico?

El trastorno de pánico se distingue por la aparición constante e impredecible de crisis de ansiedad. Quien las cursa experimenta una irrupción abrupta de temor profundo, malestar extremo o el pensamiento de que va a perder el control por completo, todo esto en ausencia de una amenaza real en el entorno. Es importante aclarar que tener un ataque de pánico puntual no significa de forma automática que se haya desarrollado este trastorno.

Durante estas crisis, el cuerpo reacciona de forma contundente: aparecen temblores, hormigueos en la piel y un palpitar tan acelerado que fácilmente se confunde con un infarto. Estos episodios no avisan y pueden sorprender a la persona en cualquier instante, incluso en pleno sueño. Esta impredecibilidad suele detonar un temor constante a sufrir un nuevo ataque, llevando a muchos a modificar drásticamente su rutina para intentar prevenirlos. La frecuencia varía de forma notable entre cada persona, pudiendo presentarse desde varias veces en un mismo día hasta solo un par de veces al año.

¿Cuál es la diferencia entre un ataque de pánico y el trastorno de pánico?

Para abordar la situación desde la comprensión clínica, conviene diferenciar ambos conceptos:

  • • Un ataque de pánico: Es un episodio que ocurre una sola vez u ocasionalmente y que provoca temor intenso junto con síntomas físicos y emocionales. Un ataque de pánico aislado no se considera un trastorno mental.
  • • El trastorno de pánico: Puede diagnosticarse cuando una persona experimenta ataques de pánico repentinos y frecuentes, acompañados de una preocupación constante o cambios significativos en su comportamiento por el temor a sufrir nuevos ataques en el futuro, lo que suele interferir con su vida cotidiana.

¿Qué ocurre dentro de tu cuerpo durante una crisis?

Durante un ataque de pánico, tu cuerpo no está fallando ni volviéndose loco; está activando un sistema de supervivencia antiguo e hipereficiente conocido como la respuesta de lucha o huida. El cerebro percibe un peligro inminente (aunque no haya una amenaza real en el entorno) y envía una falsa alarma a través del sistema nervioso simpático.

A nivel fisiológico, el organismo desencadena una serie de respuestas simultáneas:

  • • Liberación masiva de adrenalina: La amígdala (el centro de alarma del cerebro) envía una señal de socorro al hipotálamo, provocando una descarga instantánea de adrenalina y cortisol en el torrente sanguíneo. Esto pone a todos tus órganos en estado de alerta máxima.
  • • Taquicardia y presión arterial elevada: El corazón empieza a latir con fuerza y rapidez. El objetivo biológico es bombear sangre con mayor velocidad hacia los músculos grandes (piernas y brazos) para prepararte para correr o pelear.
  • • Respiración acelerada e hiperventilación: Los bronquios se dilatan para absorber más oxígeno. Al respirar de forma rápida y superficial, se altera el equilibrio entre el oxígeno y el dióxido de carbono en la sangre, lo que genera sensaciones de mareo, hormigueo en las extremidades, entumecimiento y presión en el pecho.
  • • Desviación del flujo sanguíneo: La sangre se retira de las zonas no esenciales en ese momento (como el aparato digestivo y la piel) para dirigirse a los músculos. Por eso es común sentir "nudos" en el estómago, boca seca, sudor frío o palidez.
  • • Visión de túnel y pupilas dilatadas: Las pupilas se dilatan para dejar entrar más luz y detectar posibles amenazas, lo que puede provocar visión borrosa o una sensación de irrealidad.
Ilustración sobre la respuesta física del cuerpo y los síntomas durante un ataque de pánico

Mitos comunes sobre los síntomas físicos del pánico

Desmentir las falsas creencias asociadas a la sintomatología física es fundamental para reducir la angustia:

  • • Mito: "La falta de aire significa que me voy a asfixiar."
    Realidad: Sientes que te falta el aire porque tus pulmones tienen demasiado oxígeno acumulado por la respiración acelerada, no porque te falte.
  • • Mito: "La taquicardia me va a provocar un infarto."
    Realidad: El corazón está diseñado para latir rápido de forma segura durante periodos de esfuerzo o estrés. La taquicardia por pánico es idéntica a la que experimentas al hacer ejercicio intenso.
  • • Mito: "El mareo significa que me voy a desmayar."
    Realidad: Para desmayarse se necesita una caída drástica en la presión arterial. Durante un ataque de pánico, la presión sube debido a la adrenalina, por lo que el desmayo es extremadamente infrecuente.

3 Consejos prácticos para desactivar la falsa alarma

Si sientes que una crisis de ansiedad comienza a manifestarse, puedes aplicar estas tres pautas de autorregulación:

  1. 1. Reconoce la respuesta biológica: En lugar de luchar contra la sensación, repítete internamente: "Mi cuerpo está soltando adrenalina por error, pero estoy a salvo y esto pasará". Ponerle nombre al proceso le resta poder al miedo.
  2. 2. Controla el ritmo respiratorio: Para frenar la hiperventilación y regular el dióxido de carbono en sangre, prueba la respiración en 4-7-8: inhala por la nariz durante 4 segundos, mantén el aire 7 segundos y exhala lentamente por la boca en 8 segundos.
  3. 3. Cambia el foco de atención: Quita la mirada del monitoreo interno de tus pulsaciones o mareos. Observa tu entorno y aplica la técnica del anclaje nombrando 5 objetos que puedas ver, 4 cosas que puedas tocar y 3 sonidos que puedas escuchar.

Recuperar el control con apoyo profesional en Clínicas Áurea

Comprender qué le ocurre a tu cuerpo durante un ataque de pánico es el primer paso para restarle poder. Aunque las sensaciones físicas resulten abrumadoras, recuerda que se trata de una falsa alarma de tu cerebro y no de un peligro real. No tienes que atravesar esto a solas: con la información adecuada y el acompañamiento profesional correcto, es completamente posible recuperar la calma y retomar el control de tu vida.

En Clínicas Áurea abordamos los trastornos de ansiedad y el pánico desde una perspectiva científica, integrando la terapia cognitivo-conductual basada en la evidencia y el entrenamiento en regulación fisiológica. Si las crisis de ansiedad limitan tu día a día o vives con temor a sufrir un nuevo episodio, nuestro equipo de psicólogos especializados está a tu completa disposición. ¡Llámanos y pide tu primera cita gratuita!

Referencias bibliográficas

  • • Bados, A. (2006). Trastorno de pánico y agorafobia. Facultad de Psicología, Universidad de Barcelona.
  • • Botella, C., & Ballester, R. (1997). El trastorno de pánico: Evaluación y tratamiento. Ediciones Pirámide.
  • • Clark, D. M. (1986). A cognitive approach to panic. Behaviour Research and Therapy, 24(4), 461–470.
  • • National Institute of Mental Health. (2022). Trastorno de pánico: Cuando el miedo agobia. Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EE. UU., Institutos Nacionales de la Salud.

Conoce más de cerca a Lucía Bórnez

Lucía Bórnez es Graduada en Psicología por la CES Cardenal Cisneros UCM. Colegiada M-39491.

Máster en Salud, Integración y Discapacidad , UCM.

Máster en Psicología General Sanitaria UAX.

Formación específica en:

• Curso experto en inteligencia emocional.

• Curso experto en duelo.

• Curso de experto en intervención en TEA.

• Curso de tratamiento en depresión y ansiedad.

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