El sueño no es un premio que te otorgas tras un día duro, sino el combustible biológico indispensable para resistirlo. Descubre cómo la falta de descanso inhabilita el freno emocional de tu cerebro. ¿Un pequeño inconveniente matutino te parece una catástrofe insuperable? No es falta de fuerza de voluntad; es tu amígdala hiperactivada por una mala noche de sueño. Aprende a restaurar tu equilibrio.