Llega enero, compras una agenda y te sientes invencible. Llega febrero y la agenda acumula polvo. ¿Te suena? No es falta de voluntad, es el "Síndrome de Falsa Esperanza". Te explicamos esta trampa cerebral. ¿Por qué nos da tanto placer escribir propósitos pero tanto dolor cumplirlos? Tu cerebro confunde la intención con la acción gracias a la dopamina. Descubre cómo romper el ciclo de la eterna planificación.