Cómo dejar de pensar demasiado: El papel del cortisol en tu ansiedad

Cómo dejar de pensar demasiado: El papel del cortisol en tu ansiedad

Seguramente te ha pasado: son las dos de la mañana, la habitación está en silencio, pero en tu cabeza hay un estadio gritando. Repasas esa frase que dijiste en la reunión, analizas el tono de un mensaje de WhatsApp o intentas predecir un futuro que aún no ha ocurrido. De repente, te das cuenta de que no estás resolviendo problemas, sino creándolos. Bienvenido al club de los que "le dan vueltas a todo".

Pensar es una herramienta maravillosa, pero cuando perdemos el control, se convierte en una trampa. Es como tener un motor encendido con el coche en punto muerto: quemas combustible, calientas el motor y generas un ruido ensordecedor, pero no te mueves ni un centímetro del sitio. Esta rumiación mental no es una señal de que seas "más analítico" o "más preparado"; es, en realidad, una forma de ansiedad que nos roba el presente bajo el disfraz de la precaución.

En este blog no te voy a decir que "dejes de pensar", porque eso es imposible. Lo que vamos a aprender es a cambiar la relación que tienes con tus pensamientos. Porque la paz mental no llega cuando dejas de tener problemas, sino cuando dejas de creer que pensar en ellos obsesivamente es la solución.

¿Qué papel juega el cortisol?

El cortisol es la hormona del estrés, y su relación con la rumiación es un círculo vicioso perfectamente diseñado por la evolución, pero que hoy nos juega en contra.

1. El secuestro de la amígdala

Cuando empiezas a rumiar (por ejemplo, sobre un error en el trabajo), tu cerebro no distingue entre una amenaza física (un león) y una amenaza social o imaginaria. La amígdala (el centro del miedo) se activa y ordena a las glándulas suprarrenales liberar cortisol. El cortisol prepara al cuerpo para luchar o huir, pero como estás sentado en el sofá rumiando, esa energía no se gasta. El resultado es esa opresión en el pecho o inquietud motora.

2. El bloqueo de la corteza prefrontal

Aquí está la clave de por qué es tan difícil parar. El exceso de cortisol "apaga" o debilita la actividad en la corteza prefrontal, que es la parte del cerebro encargada de:

  • • El pensamiento lógico.
  • • La toma de decisiones.
  • • El control de impulsos.
  • • Frenar pensamientos absurdos.

En resumen: El cortisol te quita los "frenos" lógicos. Cuanto más cortisol hay en tu sangre, menos capacidad tienes para decirte a ti mismo: "Oye, esto es una tontería, deja de pensar en ello".

¿Qué puedo hacer para romper el bucle de mis pensamientos?

1. La técnica de la "Ventana de Preocupación"

En lugar de luchar contra el pensamiento todo el día, dale una cita en tu agenda. Cómo hacerlo: Reserva 15 minutos al día (por ejemplo, a las 18:00). Si un pensamiento intrusivo llega a las 11:00, dite a ti mismo: "Ahora no, te atenderé a las seis".

Por qué funciona: No prohíbes el pensamiento (lo que genera ansiedad), sino que lo pospones. Al llegar las 18:00, muchas veces la urgencia del problema ya ha desaparecido.

2. Del "Por qué" al "Cómo"

La rumiación se alimenta del "¿Por qué me pasa esto?" o "¿Por qué soy así?". Estas preguntas no tienen respuesta y te mantienen atrapado. Cómo hacerlo: Cambia la pregunta a: "¿Qué puedo hacer ahora mismo para solucionar una pequeña parte de esto?".

El truco: Si no hay nada que puedas hacer (porque es algo del pasado o un futuro incierto), el pensamiento es basura mental y debe ser tratado como tal.

3. El anclaje sensorial (Regla del 5-4-3-2-1)

Cuando el bucle te atrape, necesitas salir de tu cabeza y volver a tu cuerpo. Es imposible estar plenamente en tus sentidos y en tus pensamientos al mismo tiempo. Identifica:

  • • 5 cosas: que puedas ver.
  • • 4 cosas: que puedas tocar (la textura de tu ropa, la mesa).
  • • 3 cosas: que puedas oír.
  • • 2 cosas: que puedas oler.
  • • 1 cosa: que puedas saborear.

A menudo rumiamos porque nuestro cerebro confunde preocuparse con resolver. Creemos que si dejamos de pensar en ello, estamos siendo irresponsables. Hay que enseñar al lector que "preocuparse no es ocuparse".

¿Sientes que el ruido mental no te deja avanzar? A veces, las herramientas por sí solas no son suficientes y necesitamos a alguien que nos ayude a desenredar el nudo. Si sientes que tus pensamientos te desbordan, en Clínicas Áurea contamos con un equipo de psicólogas especialistas que pueden acompañarte a silenciar ese ruido y recuperar tu calma.

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Referencias bibliográficas

  • McEwen, B. S. (2007). Physiology and neurobiology of stress and adaptation: Central role of the brain. Physiological Reviews, 87(3), 873–904.
  • Nolen-Hoeksema, S., Wisco, B. E., & Lyubomirsky, S. (2008). Rethinking rumination. Perspectives on Psychological Science, 3(5), 400–424.
  • Hayes, S. C. (2019). Una mente liberada: La guía esencial de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT). Editorial Paidós.
  • Sapolsky, R. M. (2004). ¿Por qué las cebras no tienen úlcera? La guía del estrés (3ª ed.). Alianza Editorial.

Conoce más de cerca a Lucía Bórnez

Lucía Bórnez es Graduada en Psicología por la CES Cardenal Cisneros UCM. Colegiada M-39491.

Máster en Salud, Integración y Discapacidad , UCM.

Máster en Psicología General Sanitaria UAX.

Formación específica en:

• Curso experto en inteligencia emocional.

• Curso experto en duelo.

• Curso de experto en intervención en TEA.

• Curso de tratamiento en depresión y ansiedad.

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