Guía para Padres: Usa el Juego para Educar las Emociones

Nos enseñan a leer, a contar, a comportarnos... pero pocas veces se valora el juego como una necesidad tan vital como el alimento o el descanso. A menudo se lo ve como “pérdida de tiempo” o solo como entretenimiento. Sin embargo, el juego es mucho más que eso: es una herramienta emocional, social y cognitiva poderosa.
Para un niño, jugar no es solo divertirse. Es procesar lo que siente, poner en palabras lo que no entiende y experimentar el mundo de forma segura. El juego es su lenguaje, su terapia y su manera de adaptarse a la vida.
¿Cuando un niño juega, está haciendo mucho más que “pasar el rato”?
- • Explora sus miedos disfrazándose de monstruos.
- • Aprende empatía al cuidar una muñeca.
- • Canaliza su frustración construyendo una torre y viendo cómo se cae.
- • Imagina soluciones, crea vínculos, se reconoce en los demás...
¿Por qué el juego favorece la autorregulación?
Entender lo que ocurre por dentro y aprender a convivir con eso que siente, por lo tanto, jugar es una forma natural de autorregularse.
- • El juego tiene reglas: Incluso en juegos libres, hay normas implícitas (como turnarse, no hacer daño), lo que obliga a los jugadores a ejercer control sobre sus impulsos.
- • Permite ensayar roles y emociones: En juegos simbólicos (como jugar a la casita o a superhéroes), los niños experimentan emociones como miedo, alegría, frustración, y practican cómo manejarlas.
- • Fomenta la toma de perspectiva: Para jugar con otros, hay que entender qué quieren o sienten los demás, lo que ayuda a desarrollar empatía y autocontrol.
- • Involucra placer y motivación: Como jugar es divertido, el cerebro se activa de manera que refuerza el aprendizaje sin necesidad de recompensas externas.
- • Favorece la solución de problemas: Muchos juegos implican desafíos que deben resolverse (estrategias, colaboración, negociación), lo cual desarrolla el pensamiento flexible.
Consejos Prácticos para Padres: ¿Cómo Puedo Usar el Juego para Educar Emocionalmente a mi Hijo?
- • Conviértete en el Narrador de sus Emociones: Mientras jugáis, ponle nombre a lo que sucede. Si un muñeco se cae, puedes decir: "¡Oh, qué susto se ha llevado! ¿Está triste? Vamos a darle un abrazo para que se sienta mejor". Al hacer esto, le ofreces un vocabulario emocional que podrá usar en el futuro.
- • Utiliza el Juego Simbólico para Ensayar la Vida Real: ¿Tu hijo tiene miedo de ir al médico? Jugad a los médicos. ¿Le cuesta compartir en el parque? Cread una historia con sus juguetes donde aprenden a turnarse. Este "ensayo" le permite procesar sus miedos y aprender a gestionar conflictos en un entorno seguro antes de enfrentarse a la situación real.
- • Aprovecha el Juego para Validar, no para Corregir: Si tu hijo expresa una emoción "negativa" a través del juego (por ejemplo, un personaje que grita y rompe todo), evita decir "Eso no se hace". En su lugar, valida el sentimiento: "Vaya, este león está muy, muy enfadado. Su rugido es súper fuerte". Una vez validada la emoción, podéis buscar juntos otras formas de calmar al león. Así aprende que sentir rabia está bien, pero que hay formas constructivas de gestionarla.
- • Introduce el Concepto de Empatía y Límites: A través del juego con otros (contigo o con sus amigos), surgen oportunidades de oro. Utiliza frases como: "¿Cómo crees que se siente el osito si le quitamos su juguete?" o "En este juego, la regla es que esperamos nuestro turno para construir la torre". Esto le ayuda a entender la perspectiva de los demás y la importancia de las normas.
- • Fortalece vuestro Vínculo Afectivo: Por encima de todo, el tiempo de juego contigo es tiempo de calidad que fortalece vuestra conexión. Cuando un niño se siente seguro y querido, su capacidad para aprender y regular sus emociones se dispara. Apaga el móvil, siéntate en el suelo y simplemente, juega.
¡EL JUEGO TAMBIÉN ES VÍNCULO!
Jugar con tu hijo no solo es hacerle compañía. Es conectar desde el presente, validar lo que siente y transmitirle un mensaje clave: “tu mundo interior importa, y yo estoy aquí para acompañarte”. La infancia es corta, pero sus emociones duran toda la vida. Acompañarlas con juego no es infantilizar, es respetar su forma natural de crecer.
En Clínicas Áurea te ayudamos a reconectar con el lenguaje emocional de tu hijo/a. Nuestro equipo de psicólogos trabaja desde el respeto, la escucha activa y el juego como herramienta terapéutica. Puedes pedirnos una cita inicial gratuita y sin compromiso.
Conoce más de cerca a Lucía Bórnez
Lucía Bórnez es Graduada en Psicología por la CES Cardenal Cisneros UCM. Colegiada M-39491.
Máster en Salud, Integración y Discapacidad , UCM.
Máster en Psicología General Sanitaria UAX.
Formación específica en:
• Curso experto en inteligencia emocional.
• Curso experto en duelo.
• Curso de experto en intervención en TEA.
• Curso de tratamiento en depresión y ansiedad.
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